SEDE PRINCIPAL EN MARBELLA
(España)
En un lugar de Andalucía, desde hace tiempo está establecida una Orden de Caballería a la antigua usanza, punto de encuentro de Caballeros y Damas que consideran que el honor es un valor fundamental para la nobleza y la dignidad de los seres humanos.
Extendida falsedad es la de que Marbella es un municipio surgido prácticamente de la nada, un pueblito de pescadores sin historia, ni raíces que tan solo debe su nombre al desarrollo turístico, constituye una de las falacias más sangrantes, y no por ello menos extendida, sobre esta ciudad.
Marbella tiene fuste histórico, su creación se remonta a más de un milenio antes de Cristo y nunca fue una aldea que vivía de las sardinas, hasta en el pasado más cercano, siguió siendo siempre una ciudad importante que, en todo caso, vivía de su campo, de su agricultura y de su minería. El desarrollo turístico, su fama internacional más que merecida, se la ganó después.

Las excavaciones realizadas en las montañas de Marbella, nos atestiguan presencia humana del Paleolítico y Neolítico.
También se han encontrado restos Fenicios y de un asentamiento Cartaginense en el área de Río Real.
No obstante, resulta difícil situar los orígenes de la ciudad que unos eruditos identifican con la Mainake griega, otros con la Salduba romana, y otros con la Cilniana, también romana, aunque ésta estaría más cerca del actual San Pedro Alcántara.
Hay quien asegura que Marbella fue población importante en tiempos de Cartago y que su nombre deriva de Maharbal, famoso general cartaginés que intervino en la segunda guerra púnica, antes de la conquista de Cádiz por los romanos en el siglo III A.C
Los musulmanes, que invadieron la península en el siglo VIII, reconocieron el valor estratégico de la población. En el siglo XII, el historiador Al Idrisi la definía como "una ciudad pequeña pero bien habitada". Su población se calculaba en estos tiempos en unos 3.000 habitantes.
Los musulmanes la fortificaron y sus numerosos vestigios han perdurado, con desigual suerte, hasta nuestro días. El más importante es, sin duda, el Castillo, bastión de la ciudadela. El recinto amurallado de la medina reunía unos 90.000 metros cuadrados de calles. Además, todo el litoral contaba con varias torres almenaras (de señales) que permitían vigilar las incursiones procedentes del otro lado del Mediterráneo.
Posteriormente, los Reyes Católicos y Carlos V reconstruyeron algunas y mandaron levantar otras con un fin similar aunque en este caso vigilaban a la propia Berbería. Marbella era en tiempos árabes ciudad de huertas y cultivos entre los que sobresalían por su fama los higos y frutales. También había numerosas moreras dedicadas a la seda. El Castillo se considera, según Fernando Alcalá, una obra califal del siglo X, que fue ampliado en periodo nazarí.
El rey Fernando El Católico, en su avance hacia Granada, conquista la ciudad con facilidad el 11 de Junio de 1.485, desde entonces, el santo que se honra este día, el chipriota Bernabé, se convierte en patrono de la ciudad y el lugar en que el caudillo moro entrega las llaves al rey, se denomina Cruz de Humilladero. Pese a lo que comúnmente se cree, el nombre se debe a que fue el propio Fernando quien se humilló para dar gracias a Dios por haber tomado la ciudad sin derramamiento de sangre, y no a que lo hiciera el rey moro en señal de sumisión.

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En los años 40 es cuando el Príncipe Max Egon zu Hohenlohe-Langenburg y su hijo Alfonso de Hohenlohe visitaron por primera vez la ciudad, y Alfonso decidió desarrollarla turísticamente.
En 1954 inaguró el Hotel Marbella Club, convenciendo a la nobleza europea de que era un lugar excelente y discreto. |

Hoy en día la maravillosa Marbella esta teniendo la notoriedad como un de las mas lujosas ciudades del mundo.
Frecuentemente referida como respuesta a Saint-Tropez, la cuidad, las playas de Marbella se han convertido en un referente para los destinos de las jetset .
Famosa por su primera clase de veleros, golf y tenis, la cuidad es, como una mecca de prestigio encantador y un nivel de vida superior.
Una combinación exótica en la Costa del Sol con elegancia, el lujo de sus complejos turísticos Marbella es realmente un diamante de la región Mediterránea.
El desarrollo del supuesto pueblecito de pescadores, apenas una aldea sin oficio y beneficio para la más atrevida de las ignorancias, es hoy el mascarón de proa del turismo nacional. Una historia de futuro que aún está por escribir pero que, como queda relatado, tuvo los cimientos sólidos de una ciudad con solera que puede sentirse orgullosa de su pasado y de su larga historia.
Links:
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